La Tuque I: La industria forestal de Quebec

En mi entorno más cercano, la mayor parte de mis amigos son Ingenieros Forestales y se dedican a trabajar en este mundo (tanto en su vertiente técnico/industrial como en investigación). Para ellos Quebec siempre ha sido sinónimo de bosque, naturaleza y animales; pero sobre todo, de árboles y madera.

El verano pasado estuvimos visitando a dos amigos forestales que decidieron descubrir el Quebec puramente forestal y para ello optaron por no quedarse en Montreal. Llegaron a Canadá con un visado de trabajo de un año y tenían muy claro que si querían trabajar en este mundillo, en una gran ciudad no lo iban a conseguir.

Quebec es el paraíso de los forestales pero al mismo tiempo es un mundo de difícil acceso para el foráneo sin contactos. Si ya en las ciudades la mayor parte de los trabajos se consiguen con el ‘boca a boca’ (su eufemismo norteamericano es el networking) en las zonas rurales es lo único que funciona. De la misma manera que si quisiéramos trabajar en Asturias ni locos nos mudaríamos a Madrid esperando que nos surja una oportunidad laboral, en Quebec no nos podemos establecer en Montreal esperando trabajar como forestal en alguna población rural.

Y de esta manera, una semana fría de febrero, esta pareja aterrizó en La Tuque y gracias a ellos pudimos conocer toda esta región tan poco turística pero puramente québécoise.

Via_Rail_La_Tuque

La Tuque

La Tuque es una población con más de once mil habitantes situada a medio camino entre Shawinigan y la región del Lac-Saint-Jean. Es la segunda municipalidad más grande de todo Quebec con casi 30.000 km2 de bosque accesible solamente por caminos forestales.
latuque
Su origen se remonta al siglo XVII. Exactamente en 1634 se inauguró en la desembocadura de la rivière Saint-Maurice (en la actualidad se encuentra la ciudad de Trois-Rivières) un nuevo punto de comercio de pieles de la Nouvelle-France. Estos puestos de comercio siempre se construían en la orilla del río Saint-Laurent para facilitar transporte de pieles hacia Europa.
Trois-Rivières_c.1760
Trois-rivières. Poste de traite 1634

 

Actualmente pasa por esta población la carretera 155 (R-155) que conecta Shawinigan con el Lac-Saint-Jean. Discurre bordeando el río y es una de las carreteras con las vistas más bonitas de Quebec.

Los comerciantes de pieles y madera (trappeurs et traiteurs) surcaban la rivière Saint-Maurice desde su desembocadura hasta el Lac-Saint-Jean en busca de animales que cazar y árboles que cortar. No hay que olvidar que no había caminos y la única manera de recorrer la región era a través de los ríos.

Durante sus expediciones se topaban constantemente con una montaña achatada de más de doscientos metros de altura que llamaba la atención por estar completamente pelada. Debido a que destacaba claramente en un paisaje tan monótono y a que estaba situada a medio camino, la establecieron como punto de encuentro y de referencia en sus viajes. Como les recordaba a un gorro, la llamaron La Tuque (palabra que en francés significa gorro de lana) y con el paso de los años pasó de convertirse en un simple punto de encuentro a un pequeño asentamiento que fue creciendo y creciendo hasta convertirse en la población que es hoy en día.

 Hoy en día las explotaciones forestales siguen siendo el motor económico de esta región y cubren todo el abanico de empleos relacionados con las explotaciones forestales: personal específico para realizar las cortas, técnicos responsables de gestión, inventarios, bomberos forestales, industria del papel, medio ambiente y un largo etcétera. De hecho, aquí se encuentra la École forestiere de La Tuque, en la que se pueden cursar estudios superiores.

¿Y Cómo Es El Día A Día?

Antes de seguir leyendo, si sois animales de ciudad, este pueblo no es para vosotros. Aquí no hay bares chic, tiendas de ropa de grandes cadenas ni los últimos espectáculos. La Tuque es un pueblo igual que cualquier pueblo de diez mil habitantes de España que no tenga cerca una gran ciudad. Pero si os gusta la naturaleza, pescar al lado de casa, la caza mayor (si, podréis cazar un ciervo de siete puntas), esquiar, patinar, hacer raquetas o bañaros en lagos, entonces sí que os podéis plantear venir a vivir aquí.

Además, en contra de la impersonalidad que encontramos en la mayor parte de los pueblos dormitorio de los alrededores de Montreal o Quebec, en La Tuque intentan que la gente se quede, que disfrute, que lo pase en grande y que no tengan ganas de marcharse a la ciudad.

¿Qué os ha parecido? Seguro que a mis amigos más cercanos les ha encantado la idea de cambiar Montréal por La Tuque. De hecho, si les digo que me recuerda mucho, mucho a Solsona (población catalana en la que hemos vivido) aún les apetecerá más. Y si además les digo que en el próximo post voy a hablar de los paseos en trineos de perros como algo normal, entonces ya seguro que no se van a poder resistir. 😉

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